El gobierno de China ha respondido tajantemente a las acusaciones realizadas por Donald Trump relacionadas con una presunta interferencia electoral. Las autoridades chinas han descalificado completamente estos señalamientos, describiéndolos como puras invenciones sin fundamento.

La diplomacia china ha manifestado su rechazo ante lo que considera acusaciones infundadas, señalando que estos comentarios solo buscan generar tensión entre ambas naciones. Las relaciones entre Estados Unidos y China han estado marcadas por diversos conflictos en materia comercial, tecnológica y de seguridad durante la administración Trump.

Pekín ha reiterado en múltiples ocasiones su compromiso con el respeto a la soberanía de otros países y su negativa a intervenir en asuntos internos de otras naciones, rechazando así cualquier tipo de manipulación o injerencia en procesos electorales extranjero

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