Toda la Concacaf rechazó el proyecto del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para vender participaciones de la Copa del Mundo a capital privado. México, Estados Unidos y Canadá fueron parte de las 41 asociaciones que acordó de manera unánime enfrentarse al proyecto de Gianni, con la sorpresa de que pretenda más dinero justo después del Mundial más rentable de la historia.
"Durante la reunión, los miembros expresaron su profunda preocupación por la falta de un debido proceso en torno a la propuesta, el plazo artificialmente breve impuesto y la ausencia de cualquier revisión o aprobación por parte de los órganos de gobierno competentes de la FIFA", manifestó la Concacaf en un comunicado oficial.
La confederación también puso en duda la necesidad de buscar inversiones de capital privado para financiar los programas de desarrollo del futbol, especialmente considerando los ingresos históricos del último Mundial. El organismo, liderado por el canadiense Victor Montagliani, dio un ultimátum a Infantino para que encuentre alternativas que no impliquen privatizar el torneo.
Este rechazo se suma al de la UEFA, que agrupa a 55 asociaciones europeas, conformando una oposición formidable contra los planes del presidente de la FIFA. Sin el respaldo de las principales potencias futbolísticas como España, Francia, Inglaterra, Alemania, Italia o Croacia, el Mundial perdería su atractivo y su valor comercial.
La Concacaf no solo rechazó la propuesta, sino que instruyó a sus representantes en el Consejo de la FIFA para que negocien la utilización de las enormes reservas financieras de la organización en favor del programa FIFA Forward, dedicado al desarrollo del futbol en la región.
"Encargado a sus representantes en el Consejo de la FIFA que instruyan al presidente de la FIFA para garantizar que cualquier asunto siga los procesos de gobernanza adecuados a través del personal administrativo y del Consejo de la FIFA, de conformidad con los Estatutos de la FIFA", enfatizó la confederación.
De esta manera, la Concacaf dejó claro que el futuro del futbol y su mayor activo deben permanecer bajo el control de la familia futbolística, no de intereses privados.