Durante más de una década, Estados Unidos redujo de forma drástica sus niveles nacionales de esmog. Sin embargo, desde 2015, el humo proveniente de incendios forestales cada vez más grandes ha comenzado a revertir esta tendencia de mejora, resultando en un aire más sucio y letal, de acuerdo con un nuevo estudio. Los científicos atribuyen una parte significativa de la culpa al cambio climático, aunque no es el único factor. El nivel nacional de contaminación disminuyó un 11 por ciento entre 2003 y 2015, periodo en el que se implementaron regulaciones federales estrictas para plantas eléctricas, automóviles y motores diésel. Desde entonces, con el aumento de los incendios forestales, el promedio nacional de ozono a nivel del suelo ha experimentado un incremento del 4 por ciento. El autor principal del estudio, Weizhi Deng, científico atmosférico de la Universidad de Iowa, advierte que si el humo continúa aumentando al ritmo actual, la contaminación podría regresar a los niveles de 2003 en un plazo de 20 años.

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