La industria tecnológica mexicana descarta cambios inmediatos en las reglas que sostienen el comercio digital de América del Norte, pese a que Estados Unidos rechazó extender la vigencia del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá durante la primera revisión conjunta del acuerdo. Hasta ahora, las negociaciones bilaterales se han concentrado en sectores industriales y Washington carece de planteamientos para modificar el capítulo 19, que regula el intercambio de productos y servicios digitales. La directora general de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información, Sofía Pérez Gasque, señaló que hasta el momento no se ha presentado algún punto conflictivo por parte de Estados Unidos relacionado con el capítulo 19. La organización participa en las mesas de trabajo con el equipo negociador de la Secretaría de Economía, liderado por el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosento Gutiérrez. El gobierno estadounidense decidió el 1 de julio abstenerse de renovar el tratado en su forma actual, lo que mantuvo su vigencia original hasta 2036 y activó revisiones anuales hasta que los tres países acuerden una extensión por otros 16 años. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, informó que su gobierno continuará las conversaciones para atender los puntos que considera deficientes y reducir el déficit comercial con sus socios. La falta de una prórroga tampoco alteró las obligaciones vigentes para las empresas tecnológicas. El capítulo 19 del acuerdo permite transferir información a través de las fronteras cuando esa actividad forma parte de las operaciones de una compañía. Los gobiernos pueden establecer restricciones para alcanzar un objetivo legítimo de política pública, siempre que su aplicación evite discriminaciones arbitrarias o limitaciones comerciales mayores a las necesarias. Otra disposición impide exigir que una compañía instale servidores dentro de un país como condición para prestar un servicio. Esta regla sustenta la operación regional de la computación en la nube, porque una empresa mexicana puede contratar capacidad ubicada en Estados Unidos o Canadá y procesar desde ahí la información utilizada por sus sistemas. El tratado también conserva libres de aranceles las transmisiones electrónicas entre los socios. Los temas trasladados por Estados Unidos después de la primera ronda tampoco incluyeron cambios al comercio digital. La reunión celebrada en la Ciudad de México el 28 y 29 de mayo se concentró en las reglas de origen para la industria automotriz y en los aranceles estadounidenses al acero y aluminio. Washington planteó que el proceso debe reducir la entrada de insumos procedentes de economías ajenas a la región y fortalecer la producción norteamericano. El comunicado de la oficina de Greer omitió cualquier referencia al capítulo 19. Durante la segunda ronda, realizada del 15 al 17 de junio en Washington, ambos gobiernos acordaron respaldar la creación de un comité para revisar la aplicación del capítulo 12. La tercera reunión bilateral está programada para la semana del 20 de julio en la Ciudad de México. De acuerdo con Pérez Gasque, los tres gobiernos buscan evitar una reforma formal del T-MEC porque cualquier enmienda debe cumplir los procedimientos jurídicos internos de cada país. La industria respalda que los desacuerdos se resuelvan en las mesas técnicas para conservar el texto vigente. La regulación de la inteligencia artificial seguirá una ruta separada al acuerdo. El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020 y su capítulo digital carece de disposiciones específicas sobre esta tecnología. La actividad protegida por el capítulo digital tiene un peso creciente en México. El valor agregado bruto del comercio electrónico alcanzó 2.3 billones de pesos en 2024 y representó 6.9 por ciento del producto interno bruto, según el Inegi.